2016
05
26

El factor emocional en clientes con sobrepeso y obesidad

Por: sportin 0

Sin duda alguna, la obesidad es una de los problemas de salud más habituales con los que nos vamos a encontrar en un servicio de Entrenamiento Personal y, por desgracia, con una de las etiologías más complejas. Ello hace que no tengamos una fórmula “mágica” y ni mucho menos exacta, lo que hace que debamos abordar a cada cliente con estrategias diferentes, con problemas que en buena parte de los casos no conoceremos de antemano y sin garantías de éxito. Sin embargo, sí existe evidencia clara de varios factores que influenciarán en mayor medida y uno de los que más existe en común es la influencia de aspectos emocionales en los hábitos saludables del obeso, siendo objeto de observación y revisión en diversos estudios como el de Canetti (2002). 

Por poner algunos ejemplos, destacan los estudios de Mehrabian (1980) o Lyman (1982) en el que relaciona una mayor ingesta de alimentos, además, especialmente calóricos, con sensaciones de aburrimiento, depresión y fatiga. Por otro lado, uno de los estudios más clásicos al respecto, Kaplan & Kaplan (1957) detectó la ingestión excesiva de alimentos como una especie de solución a situaciones de ansiedad probablemente por la síntesis de serotonina en la digestión.

COMEDORES EMOCIONALES

En el año 2012 Garaulet et al publicaron un seguimiento de validación de la encuesta denominada “Comedores emocionales” para buscar ciertas correlaciones de cómo ciertos factores influían en los hábitos alimenticios de los clientes, aunque ya en 1989 Ganley concluyó que buena parte de los sujetos que acudían a planes de control de peso se veían claramente influenciados por aspectos emocionales en sus hábitos . Preguntas del tipo “¿Tiene la báscula un poder de influencia sobre su estado de ánimo?” o “¿No es capaz de dejar de comer snacks como chocolate mientras están disponible?” por poner dos ejemplos complementaban un cuestionario en total de 10 ítems que eran puntuados por 0 a 3 por los pacientes. La principal conclusión encontrada (o al menos la más llamativa) consiste en una correlación inversamente proporcional entre nivel de influencia emocional y pérdida de peso en sujetos obesos, es decir, los individuos que eran más susceptibles de ser influenciados por aspectos emocionales bajaron menos de peso y tejido graso durante el tiempo en el que se realizó el seguimiento.

Tomando la misma encuesta como referencia, desde Febrero de 2015 venimos recopilando información de forma online para compartir en nuestras formaciones. Además de las 10 preguntas del cuestionario original hemos optado por incluir otra serie de preguntas para ver ciertas correlaciones que puedan resultar de interés y ya con prácticamente 200 respuestas recogidas, una vez eliminadas incoherencias hemos encontrado los siguientes datos como más destacables.

• Como era de esperar, personas con resultados de la encuesta más elevados tienden a tener mayor IMC y mayor porcentaje de tejido graso.

• Las mujeres resultan más sensibles a estos factores que los hombres.

• Las personas con mayor “emocionalidad” respecto a la comida también han intentado en mayor medida planes de control de peso, ya sea asesorado, por libre o han sufrido grandes cambios de composición corporal en algún momento de su vida.

• A modo de curiosidad, dentro de las instalaciones deportivas, los practicantes de Actividades Colectivas resultan tener mayores índices que los Entrenadores Personales.

¿QUÉ PUEDE APORTAR UN PSICÓLOGO EN UN PLAN DE CONTROL DE PESO?

El libro “Doctor, ¿por qué no puedo adelgazar?” recoge varios de los factores más comunes en las consultas de las autoras relacionados también con la consecución del normopeso. Entre los mismos podemos destacar a nivel psicológico.

• Generación de hábitos sociales mediante la comida (reuniones, celebraciones, etc.)

• Creencias limitantes y problemas de autoestima.

• Hábitos adquiridos desde la infancia.

• Muestras de amor mediante la comida (desde la relación del niño que acaba el plato hasta incluso expresiones coloquiales).

• Factor erótico-sexual de la comida.

• La comida como mecanismo de recompensa.

Factores que a su vez se potencian en situaciones relacionadas con el estrés o la ansiedad.

 

SOLUCIONES

El planteamiento del control de peso, tal y como puede suceder con otros tipos de población específica conflictivos, requiere pues de una serie de herramientas complementarias más allá de lo meramente técnico-científico-fisiológico para conseguir resultados satisfactorios. Eso sí, encontramos ciertas limitaciones a la hora de desarrollar un servicio multidisciplinar básicamente en:

• Coste del mismo.

• Coordinación entre profesionales.

• Trabas del propietario-gerente.

• Trabas del usuario que no quiere acceder a un profesional de este tipo.

Será nuestra función gestionar cualquiera de estos problemas tanto estableciendo acuerdos con algún profesional del sector respectivo para trabajar de forma regular, pagándole el tiempo de consulta necesario como parte del Entrenamiento Personal gestionando la agenda adecuadamente y también realizando una labor tanto de concienciación y conocimiento de los beneficios de esta innovación tanto al empresario como al cliente.

Además, el entrenador puede desarrollar ciertas habilidades “coach” para mejorar su servicio, en primer lugar detectando cualquier factor emocional que pueda influenciar al cliente, dato que se obtendrán tanto en la entrevista inicial como en el día a día. Por otro lado, existen una serie de herramientas propias del coaching personal y deportivo que son fácilmente aplicables, dando un feed-back positivo en la mayoría de los casos:

• Implicación del entorno y la familia en el proceso.

• Buscar sistemas de recompensa y socialización no relacionados con la comida.

• Empezar el plan de entrenamiento por estímulos que resulten agradables al cliente pese a no ser los más efectivos desde el punto de vista fisiológico (siempre y cuando se mantenga la seguridad).

• Establecer un “cuaderno de logros” donde el cliente pueda ir apuntado tareas e ideas por desarrollar y tener una memoria por escrito de todo lo conseguido.

• Creación de objetivos a diferentes plazos: corto (semanales), medio (mensuales) y largo (tiempo necesario para conseguir el objetivo).

 

Bibliografía:

• Cannetti L, Bachar E, Berry EM. Food and Emotion. BehavProcesses 2002; 60: 157-164.

• Ganley, RM (1989) “Emotionandeating in obesity: a review of theliterature”. International Journal of EatingDisorders 9, 343-361.

• Garaulet M, Canteras M, Morales E, López-Guimerà G, Sánchez-Carracedo D, Corbalán-Tutau MD. Validación de un cuestionario de comedores emocionales, para usar en casos de obesidad: Cuestionario de Comedor Emocional (CCE). NutrHosp 2012; 27: 645-651.

• Kaplan & Kaplan (1957). “Thepsychosomatic concept of obesity”. Journal of Nervous and Mental Disease 125, 181-201.

• Liébana Rado, S (2016) “Entrenando clientes con sobrepeso y obesidad” I Simposio de Entrenamiento y Obesidad SEA. Madrid, Febrero de 2016.

• Lyman, B. (1982). Thenutritionalvalues and foodgroupcharacteristics of foodpreferredduringvariousemotions. Journal of Psychology 112, 121-127

• Mehrabian, A. (1980). “Basic Dimensionsfor a General PsychologicalTheory”. Elschlager, Gunn&hain. Cambridge.

• Menassa& Rojas (2015) “Doctor, por qué no puedo adelgazar”. Ediciones I.

FUENTE DE LA INFORMACIÓN: WWW.GYMFACTORY.NET

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autor: sportin

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